Delirium trilogía

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La trilogía Delirium me encantó y creo que sólo tarde 2 días en leerme los tres libros pero, no puedo considerarlo distopía en absoluto y por deferencia a las distopías que sí lo son.

Lauren Oliver describe en Delirium una sociedad futurista bastante similar a la nuestra con una única aunque gran diferencia, los sentimientos han sido prohibidos en pro de una mejor convivencia y se le extirpa la capacidad de amar a toda la población. El amor es considerado una pandemia que ha asolado al planeta durante milenios, y la “cura” se administra a todos los ciudadanos al cumplir 18 años. Por eso, lo he categorizado como post-apocalíptico, aunque en este caso sea por una pandemia ficticia.

Lena está próxima e impaciente por recibir la cura, especialmente motivada por el suicidio de su madre cuando era una niña a causa del amor; y ahora vive con sus tíos. El Gobierno ejerce especial control sobre los que aún no han sido intervenidos, y todo esto se vuelve contra ella cuando cae inevitablemente envuelta en un romance con Alex.

El libro es muy entretenido y romántico (las historias de amor prohibido es lo que tienen), pero más allá de eso no hay interpretación o metáfora que sacar.

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La segunda parte, Pandemonium, me gustó más que la primera, porque puede profundizar algo más en la trama y el universo que ha creado la autora.

Lena, se ha visto obligada a abandonar su hogar y todo lo que conocía para llegar a las Tierras Salvajes, donde tiene libertad para amar pero no a la persona a quien hacerlo, Alex; y donde acabará participando en la Resistencia, con la misión de vigilar a Julián, el hijo de uno de los mayores partidarios de extender la cura.

La narración en este libro combina relatos de “entonces”, donde profundiza en la historia de la protagonista; y de “ahora” que desarrolla la trama del libro. Continúa así con la trama y la historia de amor, sin perder un ápice de ritmo e interés.

Lauren Oliver

En la última entrega de la saga, Requiem, la autora optó por combinar la narración de Lena con la de Hana, su mejor amiga, que fue curada por el sistema y se prepara para su boda con el hijo del alcalde. A mí, personalmente sí me gustó esta forma de narrarlo para acentuar la dicotomía entre la vida de Lena actual, y la que podría haber tenido, utilizando el ejemplo de su amiga.

En esta última parte, Lena se encuentra en medio de un triángulo amoroso con Alex y Julian. La sociedad está decidida a acabar con la Resistencia y los no curados así que toda la tensa situación acaba por explotar y resolverse en esta última entrega, cuyo final me pareció digno y elegante.

De la saga completa, podemos descifrar la consigna de amar sin miedo a ser juzgado, y que los sentimientos son los que nos otorgan nuestra humanidad.

 

 

 

Enlazados

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Enlazados, de Carlos García Miranda, es la primera oportunidad que doy a autores españoles en éste tipo de género. Y no lo digo en desprestigio de éstos, ni mucho menos, sino que este tipo de historias suelen nacer en países donde el consumo de libros es la directriz que prima para decidir qué se escribe y sobretodo qué se edita.

La sinopsis del libro le hace flaco favor ya que evoca demasiado a otras distopías mundialmente conocidas. Y aunque sí que tiene algunos aspectos similares, me parece que son pequeños detalles que carecen de relevancia, consiguiendo una historia y contexto diferentes a esas ultraleídas sagas.

Enlazados narra una historia en un mundo post-apocalíptico, que combina avances tecnológicos con daños medioambientales, bastante creíbles para los próximos 100 años, y que han modificado ciertos aspectos de la vida en sociedad.

En la selección de un nuevo gobernante, 11 adolescentes tendrán que competir entre ellos hasta que sólo uno sobreviva y ocupe la vacante de dirigir el futuro de la República. Una República basada en un elevado nivel tecnológico del que ha desarrollado una dependencia extrema, hasta el punto de existir una especie de inteligencia artificial llamada “Madre” que ha ocupado el puesto más alto en toma de decisiones y control social. Acompañado de una estratificación social en torno a una serie de conglomerados empresariales encargados de satisfacer las necesidades básicas de la población.

Lo que más me ha gustado han sido los personajes, en mi opinión muy bien definidos y cuyos actos son consecuentes con sus caracteres; y la creatividad puesta en sus nombres. El nombre de Sólo (con una carita triste sustituyendo la primera “o”) me parece que transmite mucho sobre su personaje.

Lo que no me gustó nada fueron los encuentros sexuales que se describen detalladamente en algunas partes del libro, que no aportan absolutamente nada interesante a la historia y que en vez de afrontarlos con elegancia acaban rezumando sordidez.

Otro detalle son los guiños a ciertos aspectos de la cultura española como el himno de la República al que llama “La empresarial”, pretendiendo evocar “La internacional” pero con la connotación del conglomerado empresarial que rige el universo creado en la historia. En mi opinión quedan forzados, y siempre es preferible aportar creatividad a los pequeños detalles antes de forzar corta-pegas.

En conclusión creo que, aunque se ha arriesgado a incluir aspectos como un grupo de protagonistas adolescentes, una competición en la que sólo puede sobrevivir uno y una estratificación social muy marcada, para narrar una historia de amor y rebeldía, que van a recordar mucho a historia ya contadas; aporta elementos nuevos y mucha tensión que lo convierte en una lectura amena y emocionante.